Manuel Usandizaga Calparsoro
Manuel Usandizaga Calparsoro

 

La idea de que algunas embarazadas no deben comer carne cruda está muy extendida en toda la población, pero es algo que requiere considerarse más de cerca y detenidamente. La preocupación se debe a las infecciones por el Toxoplasma Gondii. Se trata de un parásito, un protozoo que tiene un ciclo vital con dos partes bien diferenciadas y en dos grupos de huéspedes distintos. Por un lado los gatos y por otro diferentes animales y también personas. Se reproduce en el intestino del gato adónde llega por la ingesta de animales infectados, pájaros o roedores. Se elimina con las heces del gato y puede pasar a otros animales y a las personas al comer alimentos contaminados. En este segundo grupo de huéspedes el parásito no se reproduce, pero se acantona en el tejido nervioso y muscular.

 

La infección en humanos puede deberse a comer carne cruda o poco cocinada, o a la ingesta de alimentos contaminados por el contacto con heces de gato. En la gran mayoría de los casos y en personas sanas, la enfermedad puede no manifestarse o puede aparecer un cuadro que recuerde a una gripe leve, con dolores musculares y aumento de tamaño de ganglios linfáticos. La infección deja inmunidad permanente, por lo que se padece sólo una vez. Esto también ocurre en los gatos, que sólo son capaces de contagiar la enfermedad durante tres o cuatro semanas en toda su vida. El riesgo está en la posibilidad de contraer la enfermedad durante el embarazo, porque puede ocurrir la transmisión desde la madre al feto y que éste padezca posteriormente secuelas.

 

Los análisis para detectar la toxoplasmosis pueden ser difíciles de interpretar y en ocasiones son falsamente positivos. Como consecuencia son muchas las sociedades científicas que desaconsejan el despistaje con análisis en todas las embarazadas.

 

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia en un documento de consenso sobre toxoplasmosis de una veintena de páginas y con 50 referencias bibliográficas, dice textualmente en el último párrafo: “En el estado actual de conocimientos el cribado prenatal de la toxoplasmosis no cumple los criterios necesarios para considerarlo eficaz”. (consultado en www.sego.es en noviembre de 2018.

 

A pesar de todas estas recomendaciones siguen haciéndose análisis a las embarazadas para determinar anticuerpos frente al toxoplasma. En ocasiones un resultado positivo lleva a la equivocación de que no se cumplan las recomendaciones sobre medidas preventivas, sobre las que si existe una absoluta unanimidad en la comunidad científica.

 

Las embarazadas no deben comer carne cruda, lo que incluye el jamón serrano, el chorizo, la sobrasada y otros embutidos. La carne debe cocinarse concienzudamente, freírse, cocerse o asarse, hasta que desaparezca el color rosado, no sólo en superficie sino en todo el espesor de la pieza, chuletones incluidos. Al terminar el proceso de cocción hay que dejar pasar tres o cuatro minutos antes empezar a comer. La congelación, por ejemplo siete días de congelador doméstico también es eficaz. No hay que probar la carne mientras se cocina.

 

Las tablas de cortar, los cuchillos y encimeras de la cocina deben limpiarse cuidadosamente y con jabón después de manipular alimentos, no es suficiente con pasar un papel de cocina o un trapo húmedos por encima. También deben secarse concienzudamente. Hay que lavarse las manos tanto antes de comer, como antes de preparar la comida y sobre todo siempre después de manejar carne cruda.

 

Hay que lavar la fruta y la verdura que se coma cruda. La Agencia Española del Consumo y la Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda para toda la población: “ … si vas a comer fruta cruda con piel, verdura cruda (lechuga, espinacas…) o verdura cruda con piel (pepino) sumérgelas durante 5 minutos en agua potable con 1 cucharita de postre de lejía (4,5 ml) por cada 3 litros de agua. Después acláralas con abundante agua corriente. La lejía debe estar etiquetada como apta para la desinfección de agua de bebida” (consultado en www.aecosan.msssi.gob.es en noviembre de 2018).

 

Si la gestante tiene gatos debe tener en cuenta que sólo contagian la enfermedad durante tres semanas en su vida, habitualmente cuando son cachorros. De todas formas debe delegar la limpieza de la cama del gato y si no puede, hay que usar guantes desechables y lavarse bien las manos al terminar. La cama debe vaciarse a diario, entre otros motivos porque parece que el toxoplasma no adquiere la capacidad de infectar hasta pasados de uno a cinco días después de ser eliminado con la deposición del gato. (consultado en www.cdc.gov en noviembre de 2018). También debe limpiarse periódicamente con agua hirviendo.

 

Al consultar la última página de internet que acabo de citar me he encontrado con “daños colaterales” que yo desconocía: las embarazadas tampoco deben comer moluscos: ostras, almejas, mejillones crudos o poco cocinados.

 

 

 

 

 

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© Manuel Usandizaga Calparsoro