Manuel Usandizaga Calparsoro
Manuel Usandizaga Calparsoro

      En la situación actual de crecimiento continuo de las tasas de cesáreas, tiene una especial importancia la conducta a seguir con el parto de una mujer que ya tiene una cesárea hecha. Hace casi 100 años, un ginecólogo norteamericano llamado Cragin acuñó el aforismo: “Once a caesarean, always a Caesarean”. Quizás en su momento tuviese razón, se hacían muy pocas cesáreas porque la intervención tenía riesgos indudables, pero al aumentar el número de cesáreas que se hacen, el intento de parto vaginal después de una cesárea anterior se ha convertido en una conducta perfectamente razonable.

 

      Cuando una mujer está embarazada y tiene el antecedente de una cesárea previa, la situación ideal es que se ponga de parto por su cuenta e ingrese en la clínica con cinco o seis centímetros de dilatación. Desgraciadamente esto no ocurre siempre así y a veces nos encontraremos ante la necesidad de terminar el embarazo, por ejemplo porque se ha sobrepasado ampliamente la fecha probable de parto. En esa situación nos enfrentaremos ante la disyuntiva de intentar un parto por vía vaginal, induciendo el parto mediante medicación, o de recurrir directamente a una cesárea programada.

 

      Ambas conductas pueden ser sensatas y lo necesario es que la gestante tome una decisión disponiendo de toda la información que pueda ser relevante. A continuación incluyo un vínculo a una calculadora que intenta facilitar la toma de decisiones, estableciendo las probabilidades de que una mujer con una cesárea previa dé a luz por vía vaginal. No deben tomarse las cifras que se consiguen como una verdad absoluta, sino más bien como afirmaciones en apoyo de que una cesárea previa no implica siempre volver a hacer una cesárea.

 

 

https://mfmu.bsc.gwu.edu/PublicBSC/MFMU/VGBirthCalc/vagbirth.html

 

 

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© Manuel Usandizaga Calparsoro